No me quiero burlar de la literatura ni de los ríos de tinta que han corrido sobre papel, pero tanta palabra no ha servido para que cada día, tanto hombres como mujeres, afronten la vida sintiendo orgullo por llevar esa bandera.
Querida mía:
Hay quien dice que mis cartas son duras, pero a la vez destilan cierta ternura, cierta sensibilidad. Otro día hablaré de quién y de la gente.
Dices que estaría bien que hiciera poesía y, digo yo...
Por rimar, no rimo
Ni arrimar me arrimo
Al mimo
Fui por agua
Y volví sin cántaro
Fui por leña
Y volví sin hacha
Fui por amor...
Y aún no he vuelto
Estoy sin nada
Vacío
Como la caja de un tambor
Rogando al mundo una vela
Una luz
Un hálito de esperanza
Una fuerza, una templanza
O acaso tú O acaso al mismo Dios
Que me arranque lo profundo
Que me saque de este mundo
Que sin ti ya no soy yo
Y no juro
Por mi vida
Derribar ni un solo muro
Provocar ni tal afrenta
Que se sienta
Que un día un tipo duro
Maldijo su desatino
pidiendo por mil caminos
una razón.
Y dicho esto, querida mía, todo queda en nada porque en unos minutos volverás a ser la misma, a coser pantalones, a ver telenovelas, a hablar con tus amigas de las cortinas que tienes pensado elegir para el salón. No ahondará en tu sentimiento, ni forjará tu carácter ni te animará a apasionarte un poco más con las cosas del alma. Tan solo, con fortuna, llegaría a estremecerte un poco, a hacerte sentir algo por unos instantes pensando en que, conociéndome como me conoces, habré querido decir esto o aquello y, en tumbarlo vengo yo a volver a decir
¿Qué es poesía?
Por perdida ya la di
¿qué es poesía?
Dices mientras clavas tu pupila
En mi pupila azul
Y ¿qué es poesía?
Ahora te pregunto yo
Y no es nada
No eres tú
No soy yo
Y no es amor.
Vamos, no te entretengas, creo que en la tele estrenan nueva temporada de tu serie favorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario